Blogia

Castillos en el aire

Lo peor de todo.

"Lo peor de todo no son las horas perdidas, ni el tiempo por detrás y por delante."

01/02

Y entonces, sin saber como, ocurre.
Y es uno de febrero.

(...)

Meterse en la cama a las once de la noche un sábado. No salir hasta las once de la mañana del domingo. Volver a acostarse a las tres de la tarde y no salir hasta las seis y media. Llorar hasta que se secan los ojos y duelen. Hasta estar vacía por dentro.

...

Aunque todo el mundo se empeñe en decir que pienso demasiado las cosas, lo cierto es que a veces me precipito mucho. Muchísimo. Acabo de demostrármelo a mí misma metiendo la pata por hacer algo que no tenía que haber hecho y que si hubiera esperado 15 segundos más no habría ocurrido.

No es la primera vez. Seguramente tampoco la última.

Así vamos bien.

...

Cayendo en lo mismo una y otra vez...

...

Me había prometido a mi misma, que las cosas, o al menos ciertas cosas (o al menos tú), no me iban a superar. Y funcionó. Durante una semana.

Pero hoy, justo hoy, el día en que llegaba a casa ansiosa por ponerle a la polaroid que me habían “prestado” unos días antes el cartucho que acababa de comprar y hacer las primeras fotos, el día que llego a casa con un calzado nuevo con el que creo que, por fin, no se me quedarán los pies helados (veremos a ver), el día antes de que me vaya de visita fugaz a ver a gente que me importa, justo ese día, justo hoy, ha vuelto a ocurrir.

Se me han vuelto a caer encima todas a la vez. Y pesan. Mucho.

Porque estoy descubriendo cosas que me parece tan de broma que estén pasando que no me dejan otra opción que “reírme”, porque cuando he metido el cartucho de 13,50 euros en la cámara y le he dado al botón no ha salido ninguna foto y no sé porqué, porque vuelvo a tener ganas de meterme en la cama para no saber lo que está pasando fuera, porque la sonrisa forzada empieza a doler de verdad, porque quiero con todas mis fuerzas que me preguntes algo que no me preguntas y yo ya no sé como demostrar que quiero que lo hagas porque no puedo hacerlo de forma más evidente. Porque aunque me duela en el alma y me odie por decirlo, te echo de menos. Y sólo yo sé a que me refiero.

(...)

Para variar dime algo bonito, algo amable simplemente, para comprobar que tú también sabes hacerlo. Para variar alégrame el día y no me lo jodas por una vez. Para variar, que no tenga que pedirte las cosas. Para variar haz que me sienta un poco importante y no todo lo contrario, como sueles hacer. Para variar ten algún jodido detalle. Con lo fácil que es tenerme a mí en el bolsillo y yo de buena gana.

La cagué el día que decidí hacer eso que sabía que me callaría la boca por obligación; porque a veces pienso demasiado, pero otras veces…no, no lo hago. No.

Y por una vez he tenido que darle al botón y pasar de escuchar esa canción, justo esa. Me estás desbaratando todo mi repertorio musical para cambiarlo por cosas que ni siquiera entiendo. Ya te vale.

Y luego todo está tan bien que es como si siempre hubiera sido así, y después se cierra una puerta y todo está mal otra vez.

Y hasta las narices ya de asumir las cosas. Porque estoy acojonada. Acojonada por si de repente decides algo que va contra todo lo que te habías encargado de asegurar y al final la que recibe la onda expansiva soy yo. Y me jode que sepas compensar ese miedo TAN bien, porque haces que me olvide de que existe. Pero las cosas no funcionan así y yo no puedo pasarme la vida con ese miedo dentro que sólo desaparece cuando estás, cuando estamos.

Y mientras tanto esperando a ver si decides que algo ha cambiado o no para acabar asumiéndolo una vez más. Incertidumbre insostenible.

 

 

10 de diciembre

Sólo diré que ayer sonaba de fondo Björk, The Doors y Franz Ferdinand. Creo. Porque sí, definitivamente hay veces que la música, simplemente, desaparece.

...

Creo que nunca me había repetido tanto a mí misma que ya está bien, que estoy harta, harta, harta, y que hay que hacer algo (también creo que nada me había quemado tanto como para convencerme de eso). Bien, lo he hecho, sí.

Y ahora qué.

...

Me siento muy mal. No sé si estoy enfadadísima, si estoy muy triste para estar enfadada, o si estoy muy rara para estar triste.

Esto está siempre igual porque mi vida ahora mismo está siempre igual, porque no hago nada y me paso el día en casa, sentada aquí delante sin hacer nada más, sin escribir, sin leer, sin dibujar, sin hacer fotos, sin ver películas, sin nada. Tengo tanto tiempo libre que no se que hacer con él y al final se convierte en cero tiempo libre y en dejar que pasen las horas pensando en que hacer, sin encontrar las ganas de hacerlo; o en su defecto comiéndome la cabeza con cosas que seguramente no van a ningún sitio y que me hacen sentir mucho peor. Llega el fin de semana y en lugar de estar loca por salir de casa y pasarlo un poco bien y ver gente, deshago mis planes (a veces jodiendo con ello los de los demás) para no hacer nada y seguir metida en casa haciendo lo mismo que los cinco días anteriores.

Aparte de esto, me provoca mucha impotencia que haya gente que no conteste a mis correos o a mis mensajes, o que no me conteste a cualquier otra cosa que requiera respuesta cuando es algo importante, de hecho muy importante, para mí. Es de las cosas que peor me hace sentir. Me jode tanto que me quedo con los ojos en un punto fijo y la cabeza apoyada en las manos y se me saltan las lágrimas. Y yo casi nunca lloro. Me jode también el hecho de hacer ciertos planes y que luego no salgan por este mismo motivo, y entonces además me siento estúpida e ilusa, y una niña tonta por haberme emocionado infinitamente con algo que luego alguien con una simple palabra se ha encargado de tirar por el suelo (y por si fuera poco, pisoteándolo después).

A mí me gustaría poder olvidarme de estas cosas refugiándome en otras que me dan vidilla porque sí van bien, pero es que no puedo. Cuando algo no marcha del todo bien, cobra tales dimensiones que hace que me olvide de todos los demás aspectos de mí vida y que todo esté sometido a eso que no va del todo bien. Y así no se puede. No se puede porque ni descanso, ni disfruto, ni me relajo, ni nada.

Y encima, como buena persona negativa que soy, me revuelco en mi propia porquería haciendo hincapié en las cosas que van mal y no haciendo nada para cambiarlas, sólo quejándome de lo mal que van y metiéndome en la cama a esperar que se me salga la rabia por los ojos. Porque al triste le gusta estar triste. Y reconocerlo no es un paso, porque sé que mañana las cosas van a seguir igual.

 

Ganas de vomitar. O de vomitarte encima.

...

Y entonces de pronto es tres de diciembre y yo he pasado una noche movidísima llena de trocitos de sueños que ni siquiera eran sueños completos, sólo un revoltijo de todo lo que me había pasado el día anterior, creo yo.

Y empezar escuchando el diluvio y pedir más agua y pasarme la noche bebiendo y levantarme al baño varias veces y escuchar llegar a mi hermana y hablar con ella mientras estoy dormida y hoy un chico me dijo que me parecía a michelle pfeiffer pero eso ya me lo habían dicho a mí hace mil años y luego mi hermana no era mi hermana y… algo relacionado con el sexo y luego abrir los ojos un montón de veces a lo largo de lo que a mí me parecen varias horas que no debieron ser más de varios minutos y ver siempre la luz encendida y no saber quién la había encendido pero estar demasiado cansada para levantarme a apagarla y entonces mirar a mi alrededor y ver que no hay rastro de mi hermana y ya no saber si había llegado ya o aún no lo había hecho y empezar a pensar que la luz la encendí yo y darme cuenta de lo mucho que molesta y levantarme a apagarla y escuchar los ruidos de mi hermana en la cocina y entonces mis muchas horas de luzencendida se convierte en sólo un rato y mientras escuchar el viento detrás de la ventana. Más todo lo que se me ha olvidado, claro.

:)

Llueve y hace frío y llueve. Y yo me levanto no muy temprano y me siento aquí y me paso los días tomando café, haciendo lo mismo y sintiéndome bien o mal dependiendo de la última estupidez que me haya ocurrido al acostarme el día anterior.

Y a pesar de estar con las manos sobre el teclado tantas horas, apenas escribo aquí. Mal.

Llevo todo el día intentando pensar como decir que hoy volvía a ser el primer día. El primer día para volver a escribir aquí con cierta frecuencia otra vez. Pero no me atrevo, por si no lo hago y vuelvo a fallarme a mí misma. Que ya está bien.

Es que ocurre que escribo cosas, pero cuando ya están escritas no me gustan (más que nada porque no me gusta lo que me pasa que me hace escribir esas cosas) y a veces desearía no haberlas escrito, y la idea de subir eso me parece muy estúpida y no quiero ni pensarlo, así que las cierro rápidamente y ya está. No están.

Así que lo que haré será volver a leer todos los días los blogs que me gustan, deleitarme con cada uno de ellos y morirme de la envidia porque hay gente que actualiza muy frecuentemente y me encanta eso. A ver si así se me pega algo, aunque sólo sea en el hecho de escribir. Ala.

Por cierto, nada que ver, pero yo no sé que han hecho en blogia, que sumado a mí ciber inutilidad hace que cada una de las publicaciones tenga un tipo y un tamaño de letra distinto, y que cada publicación tenga un formato diferente. Y a mí me incomoda a la vista, por lo que imagino que a los demás también; pero es que no sé solucionarlo. Así que simplemente lo siento.

Y además es imposible

Di la verdad, lo que NECESITO que me des no me lo vas a dar.
Dímelo ya, para que voy a esperar a lo que nunca va a llegar. 
 
"Mi alma es solo para ti", es lo que tú sueles decir. 
¿Por qué entonces me siento solo cuando estas aquí? 
 
Dime de QUIEN, es el trozo de tu corazón que NO PUEDO TENER. 
Dime por que, por más que lo estuve intentando nunca lo encontré. 
 
Lo tengo escondido en el mar para que no puedas llegar, para que te ahogues cansado de tanto nadar. 
 
NO VOY A IR, LO QUE TÚ ME PIDES NADIE SE LO PUEDE PERMITIR.
NO VOY A IR, ME VOY A QUEDAR EN CASA ACORDÁNDOME DE TI.
 

 
Si tú no te quieres venir, pues mucho peor para ti, Seguro que alguien entrega su vida por mí. 
 
Si tu no me quieres tampoco te quiero yo a ti.

********

(Y ahora, que alguien me explique dónde está la cámara.)

...

Buufffff.........

...

Menuda semanita, menuda semanita…

Probablemente una de las más desquiciantes, y de las más rodeadas de ansiedad, desesperación e incertidumbre de todas. Y mira que las he tenido…

Y todo por…?

Claramente no te mereces que yo haya llegado a esa puta conclusión.

...

Porque creía que nunca jamás me afectarías como lo haces y como seguramente ni siquiera te imaginas, porque llevo dos días metida en la cama por no tener los ojos abiertos sin estar viéndote, porque yo no puedo tacharte sin más o irme dejándote con la palabra en la boca, porque por más que lo intento soy del todo incapaz de entender qué es lo que me estás haciendo, porque te tengo en la garganta y me duele y no puedo respirar y me acabas saliendo por los ojos aunque no quiera, por hacer que sea inevitable que haga cosas que nunca hubiera pensado y luego desaparecer dejándome con cara de no entender nada, por tener la capacidad de cambiar totalmente mi opinión sobre ti en lo que tardas en sacarme una media sonrisa, porque no debimos tomarnos aquel café, por olvidarte de las cosas tan deprisa y luego tratar de solucionarlo con una palabra (aunque lo consigas), por todo lo que no sabes ni probablemente sabrás aunque la mayoría de las veces hable demasiado y ahora sepas más de mí de lo que me gustaría, por exigir demasiado, porque no debiste decir aquello, por todo lo que escribí y escribiré en mi libreta, por, por…

(Al menos una cosa que sí puedo agradecerte es que me hayas provocado las ganas de escribir aquí, aunque sea esto.)

...

Bueno, pues a seguir tragando, ¿no?...

...

Vivo esperando momentos exactos para hacerlo todo. El momento justo, el adecuado, ESE momento. Y a estas alturas de mi vida me he dado cuenta de que el momento exacto no existe.
No hay situaciones perfectas para hacer nada, ni momentos exclusivos; puede que esto si ocurra con los momentos menos propicios para hacer las cosas, esos sí que existen, sí que hay ciertas situaciones muy poco adecuadas para hacer según qué cosas, pero no al revés.
También hay combinaciones de ambos, yo hago mucho eso de convertir un momento perfectamente adecuado en un mal momento, escudándome en que llueve, o en que me ha venido la regla, o en que me duele la cabeza, o en que estoy afónica o en cualquier otra estupidez, cuando en el fondo sé perfectamente que ese es un momento tan apropiado como cualquier otro y que lo único que busco desesperadamente es una excusa para no hacer la cosa en cuestión.
Sé que probablemente esto es algo que la mayoría de los que leáis esto ya sabíais, pero para mí es un gran paso admitirlo porque aunque supongo que en realidad siempre lo he sabido, la verdad es que fingía no saberlo. Es increíble lo que utilizamos a veces para protegernos.
Así que si algún día alguien dice eso de “no puedo, no es el momento exacto”, me reiré por dentro (sobre todo si soy yo misma la que lo digo) y pensaré que entonces lo que pasa en realidad es que no quiere hacerlo y busca cualquier excusa estúpida para evitarlo, o que tiene que aclarar otras cosas antes que le dejen comprender que ese es tan buen momento como otro, o que debe prepararse mentalmente para entender que no pasa nada y que si realmente quiere hacerlo debe dejarse de estupideces y hacerlo, sin pensar si tiene que pasar en ese momento o no, porque, eso seguro, este es tan buen momento como otro cualquiera.

Esto lo publico hoy, que es el día después de que por llevar a cabo eso de creerme que este también es el momento perfecto, me haya caído de culo en el suelo.

Bichos

Hoy nada más levantarme, encendí el ordenador y leí esto:
"Lo primero que estos sueños nos revelan es que en la vida real estamos acumulando resentimiento, temor y desprecio contra los demás. Es una forma de decirnos a nosotros mismos que despreciamos y consideramos inferiores a quienes nos rodean, pero que a la vez les tememos.
Así, cuando soñamos nuestra casa invadida de bichos, revela nuestro temor a los juicios y murmuraciones de los demás. Los bichos que nos atacan son aquellas personas a las que no logramos dominar, a pesar de considerarlas inferiores a nosotros, tanto en capacidades como en inteligencia y sentimientos.
Los bichos que se agigantan y nos acorralan son adversarios o jefes temidos y despreciados a la vez.
A veces, estos mismos sueños pueden referirse a instintos o impulsos que bullen en nuestro interior y que a pesar de dominarlos y reprimirlos porque chocan contra nuestra moral, o porque somos incapaces de asumirlos libremente (casi siempre por timidez), se revuelven en sueños contra nosotros."

Y yo hoy soñé con avispas y arañas y lo pasaba realmente mal, porque además mi padre me obligaba a enfrentarme a ellas, poniéndome una araña encima o encerrándome en una habitación con las avispas. No es la primera vez que sueño cosas así, y si analizo mi situación actual podría llegar a creérmelo porque hay partes de esas interpretaciones que podrían ajustarse bastante, bastante bien a la realidad.
Por cierto, en el texto original utilizaba la palabra “insectos” pero yo la he sustituido por “bichos” por aquello de que las arañas no son insectos (¿no?).